21 oct. 2006

Visiones difusas de la guerra en Medio Oriente

A pocos más de una semana del fin de la guerra entre el Líbano e Israel, muchas son las voces que se alzan en Israel contra la dirección política y militar del país.
En una entrevista publicada en el diario israelí Haaretz, un ex jefe del Estado Mayor de ese país, Moshe Yaalon, reclamó que renuncien el primer ministro, Ehud Olmert; el ministro de Defensa, Amir Peretz, y el actual jefe de las Fuerzas Armadas, general Dan Haluz, por errores en la reciente guerra contra el Líbano.
“El primer ministro Olmert no puede escapar a su responsabilidad”, señaló el alto militar retirado, quien respaldó los reclamos de los manifestantes para una comisión investigadora estatal a ser encabezada por un juez de la Corte Suprema, para analizar el manejo de la guerra por parte del gobierno y los militares.
La primera baja tras estas críticas internas fue la del general Udi Adam, quien estuvo a cargo de las tropas de su país que protagonizaron la guerra contra Hezbollah en el Líbano.
Estas críticas se suman a las hechas el 23 de agosto pasado por Amnistía Internacional, que había desacreditado el comportamiento de Israel, diciendo que sus bombardeos se hicieron indiscriminadamente contra población libanesa y objetivos civiles.
El primer ministro israelí Ehud Olmert afirmó que la ofensiva israelí contra el Líbano “duraría un tiempo muy largo”. Mientras tanto, Estados Unidos ha acelerado sus embarques de armamento hacia Israel. Olmert dispone del total apoyo de la administración de George Bush para lograr el objetivo de acabar con Hezbollah, aun al precio de
El actual embajador palestino en Argentina, Farid Suwwan, cree que La captura de los dos soldados en el Líbano y en Gaza es apenas un pretexto, “cada día están demostrando que el gobierno de Israel tiene una agenda especial para Medio Oriente, que quiere imponer por la vía militar, un proyecto de paz unilateral, impuesto a través de la derrota del pueblo árabe, de los países árabes”.
Cercano a esta visión está Michel Chossudovsky, profesor de Economía de la Universidad de Ottawa y Director del Centro para la Investigación de la Globalización (CRG), quien piensa que los nuevos combates “fueron desatados por los intereses estratégicos de las potencias occidentales”, que pasan por el dominio de los recursos naturales, particularmente el petróleo y el agua. “Israel es la avanzada de esos intereses, y la actual contienda en el Líbano es un episodio más de una larga guerra”, detalla.
Además se pregunta si acaso hay alguna relación entre el bombardeo del Líbano y la inauguración del oleoducto estratégico más grande del mundo, que llevará más de un millón de barriles de petróleo por día a los mercados occidentales.
Totalmente opuesto a lo que proponen Suwwan y Chossudovsky, una serie de comentaristas, no tienen dudas de que el conflicto fue perpetrado por Hezbollah, cuyo objetivo no es solo la destrucción de Israel, sino “de manera más general, desestabilizar el campo occidental”.
Tal punto de vista coincide con el de muchos neo-conservadores estadounidenses, según quienes estamos ante el comienzo de una nueva guerra mundial. “It’s our war” (“es nuestra guerra”) proclama orgullosamente William Bristol, uno de los principales ideólogos. Esa organización y quienes la apoyan pretenden nada menos que la instauración de una dictadura islámica universal, exagera Gerard Dupuy en un articulo publicado en el diario francés Liberation el 17 de julio de 2006.
El la reunión del G8 (grupo geo-político formado por los Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Canadá) llevada a cabo en San Petersburgo, Rusia, proclamo que el Estado de Israel tienen”derecho a defenderse”, frente a los ataques de un Líbano que se desploma bajo las bombas.

14 oct. 2006

El Abasto, mucho más que un shopping

El barrio del Abasto cambió. Su corazón, el Mercado Central de frutas y verduras clausurado en 1984 comenzó a latir otra vez a fines de la década pasada cuando, producto de millonarias inversiones, se inauguro un centro comercial con cines y una plaza incluida en del predio del ex mercado.

Pero los cambios del barrio no quedaron ahí. A la remodelación y reapertura del Abasto se sumaron un hipermercado Coto, torres de departamentos en dos manzanas aledañas y un hotel de la cadena internacional "Holiday Inn" a los que actualmente se les suma un nuevo edificio de categoría en las esquinas de la Avenida Corrientes y Ecuador.

"Quieren inventar un nuevo Abasto, que borre las huellas de sus antiguos habitantes, los inquilinos de hoteles y conventillos del pasado y los ocupas de las casas tomadas en los últimos años", relata María del Carmen González con la autoridad que le dan sus 40 años como vecina del barrio.

Los responsables de estos proyectos comerciales no dudaron en demoler casas centenarias, previo arreglo silencioso con sus ocupantes ilegales, cuya expulsión pasó casi inadvertida en las calles del barrio.

"Se dice en el almacén que les dieron plata para construirse algo en provincia a los de las casas tomadas (que se fueron de barrio). Se fueron bien, vos veías que hasta saludaban a los que se quedaban. Acá hubo mucha plata de por medio. Por lo menos eso es lo que todos comentan, no hubo golpes, forcejeos ni gritos", cuenta Alberto Garrido, dueño del un local de comida.

"Soros quiere ser Gardel" ironizó en un titulo el diario Pagina/12 el 10 de noviembre de 1993 al referirse a la compra del antiguo predio del Mercado de Abasto (muy asociado a la figura mítica y emblemática de Carlos Gardel) por parte del multimillonario húngaro George Soros, a través de la empresa IRSA.

Esta empresa de capitales extranjeros invirtió cerca de 200 millones de dólares, no sólo para la construcción del shopping, las torres y el hipermercado, sino también para activar el patrimonio del Abasto en un sentido amplio, recuperar aquellos hitos que exaltan el carácter mitigo del espacio barrial, como la estatua a Carlos Gardel erigida en la calle peatonal que lleva su nombre y un museo del tango en la famosa cantina Chantacuatro para recuperar el espíritu bohemio del barrio.

"Hombre sentado ahí, con su botella de Resero, los bares tristes, vacíos ya, por la clausura del Abasto", le cantaban Luca Prodan y su banda Sumo a un barrio en el que las paredes ofician de papel para recordar su poesía y donde Pedro Uribe, mozo de un bar de la esquina de Gallo y Guardia Vieja, asegura haber tenido largas conversaciones sobre filosofía callejera con el "pelado que era cantante de rock".

La población del Abasto era en 1998 de 35.582 personas y está formada en su mayoría por inmigrantes coreanos y peruanos. También se ven muchos miembros de la colectividad judía, a quienes se los identifica por sus atuendos ortodoxos.

El Abasto se encuentra ubicado dentro del barrio porteño de Balvanera y sus limites abstractos son la Avenida Corrientes y las calles Boulogne Sur Mer, Tucumán y Sánchez de Bustamante.

En el barrio hay muchas instituciones judías como colegios, clubes y templos, además, en esta zona de la ciudad, hay varios centros culturales donde se da prioridad al tango y negocios de todo tipo, en su mayoría supermercados y lavanderías, son en gran parte atendidos por personas de origen chino.

En este crisol de razas también conviven con la discriminación. Kiu Lung, dueña de un mini supermercado de Boulogne Sur Mer al 600 comenta que "acá solo vienen argentinos, los judíos no compran en este mercado porque son muy desconfiados y piensan que al ser distinta voy a tratar de sacar provecho de su plata".

Los empresarios a cargo del reciclaje del Mercado y de buena parte del barrio procuran construir una determinada visión de lo que significa "ser del Abasto". De un público propio más bien borroso y asociado a los changarines del mercado y habitúes de antiguas fondas y luego los ocupantes ilegales, el Abasto se va transformando progresivamente en un paisaje urbano moderno.