27 nov. 2006

Domingo

Esta es la nota que escribí y que salío en la edición de Domingo (periódico publicado por los alumnos de segundo año de TEA) del domingo 26 de noviembre de 2006.

Dormir a la sombra del Ministerio de Educación

Los sin techo son la población más vulnerable en un país que intenta recuperarse de su mayor crisis pero que es incapaz de erradicar la pobreza, el desempleo y la marginalidad.

En Corrientes y Maipú, a las 14:30, el calor derrite Buenos Aires. Muchos hombres y mujeres esperan a ser llamados para tomar una merienda consistente en una taza de té, un alfajor y una fruta, y que en muchos casos será también la única comida del día.

Allí esta Carlos Coffone. Hace un año que está en la calle, donde fue lanzado por problemas con su familia que prefiere no recordar. Al poco tiempo perdió el trabajo, era empleado administrativo, y con eso la posibilidad de pagarse un cuarto en alguna pensión.

Es una de las 793 personas en situación de calle (80 por ciento hombres y 20 por ciento mujeres), que detectó el último conteo del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en noviembre de este año.

Todos los días, con los primeros rayos de sol, Coffone se despierta de su cama improvisada en la plaza frente al Palacio Pizzurno. Siempre con la ilusión de poder salir de la situación en la que está. "La gente te discrimina, te aísla, pero yo soy igual a todos. Me siento joven, con fuerzas, quiero salir y estar dentro de la sociedad", pide.

"Termine la secundaria y empecé a trabajar. Mi padre era Contador Público y siempre me inculcó el estudio", detalla. Quiere volver a trabajar, sabe que con su edad (tiene 48) el camino se le hace más difícil.

Carlos conoce de computadoras y habla un poco de ingles, tiene años de aportes hechos y el día de mañana quiere jubilarse "como cualquier persona que trabajó toda su vida".

Los días de Carlos comienzan muy temprano. Se levanta cuando sale el sol y emprende la marcha hacia el Hogar San José en la calle Rincón al 600. "En ese lugar puedo desayunar, ducharme, buscar ropa y algo de comida, también hay médicos y diversos tipos de talleres de capacitación", explica.

Siempre se las rebusca para conseguir alguna changa. "De vez en cuando hago grabaciones para un programa de radio de esos manochantas que hablan a la trasnoche. Dicen que son maestros, que te curan. Vos contás historias y después te pagan. Las grabaciones la pasan en el interior del país para vender velitas o estrellitas milagrosas. También grabe para la televisión, me pusieron traje, un micrófono chiquitito y todo", cuenta con una sonrisa cómplice dibujada en su cara.

"Con eso me hago unos pesitos para comer algo diferente y para algún vicio. No drogas, no alcohol, solo cigarrillos", aclara.

Coffone es una persona muy sola y no le gusta estar en grupo. "La mayoría se dedica al alcohol y las drogas. Reconozco este flagelo y no estoy en una burbuja, pero no es lo mío", aclara.

Las personas en situación de calle constituyen un fenómeno social sobre el cual existen opiniones encontradas. Con ligereza y prejuicios son vistos como vagos, sucios, delincuentes, alcohólicos o locos, lo que produce un quiebre de los lazos solidarios que deberían estar presentes en todos los miembros de la sociedad.

"El infierno son los ‘otros’" decía el escritor francés Jean-Paul Sartre.

Publicada en el Diario DOMINGO
AÑO 16 - Nº 18 - Buenos Aires, 26 de noviembre de 2006
Página 19 / Sociedad
Imagen de la nota impresa

13 nov. 2006

Danza que desafía la gravedad

La danza es aburrida para ver. Quien sostenga esta afirmación es porque no presenció Air Condition, proyecto ideado por la internacionalmente reconocida coreógrafa Brenda Angiel, quien da vida a un espectáculo aéreo que es muy bien acompañado por música en vivo, juegos de luces y videos que captan un público que generalmente no se siente atraído por el mundo del baile.

Air Condition brinda al espectador una gran variedad de recursos escénicos que dan vida a un show de danza que rompe con los moldes de este tipo de presentaciones y sorprende al público que se acerca a la Ciudad Cultural Konex de viernes a domingos a las 21.

El espectáculo, apoyado en este entorno de luces y sonidos, transmite poesía, potencia y emoción. Los artistas corren por el piso y las paredes, se suspenden en el aire y bailan rebotando con sogas elásticas.

Air Condition tiene mucho de danza tradicional, volar, girar, alzar a la pareja. Los arneses y las sogas dan ese toque propio de la falta de gravedad, que muestra a los actores con cuerpos más blandos y con movimientos más suaves y ligeros.

De los diez actos de los que consta la obra, el tango es uno de los mejores números. Se aprovecha la sutileza que brinda la técnica de los bailarines que roza entre la parodia y el homenaje a esta danza popular por excelencia.

Parejas de jóvenes y familias sentadas en sillas plásticas (algo incomodas) ubicadas en las amplias gradas de a sala principal de la Konex, recuperan algo del clima del circo que hace contemplar, disfrutar y se dejarse llevar a los presentes que no pueden permanecer pasivos ante los movimientos a veces sensuales, otras veloces.

En Argentina fue estrenada el pasado 29 de septiembre, aunque la primera presentación de la obra fue en 2005 en el American Dance Festival. Además, Air Condition se presentó durante ese año también en otros festivales de danza en Nueva York, Holanda, y Austria.